Si tienes un hijo de entre 18 meses y 3 años, es muy probable que hayas vivido situaciones de tensión en el parque, en el supermercado o a la hora del baño. Las famosas "rabietas" (que nosotros preferimos llamar desbordes emocionales) son el mayor reto del día a día para las familias.
Pero tenemos una buena noticia: son completamente normales, sanas y necesarias para su desarrollo cerebral.
¿Por qué ocurren los desbordes emocionales?
A esta edad, el cerebro del niño (específicamente la corteza prefrontal, encargada de la lógica y el autocontrol) es muy inmaduro. Sin embargo, su cerebro emocional (amígdala) funciona a pleno rendimiento. Cuando experimentan frustración porque no pueden hacer algo por sí mismos o se les niega un deseo, la emoción los inunda y literalmente "secuestra" su cerebro.
3 Claves para acompañar una rabieta desde el respeto
Ignorar al niño o mandarle al "rincón de pensar" solo aumenta su sensación de abandono. Necesitan nuestro cerebro adulto para calmarse (lo que llamamos co-regulación).
1. Mantén la calma (Tú eres su ancla)
Si nosotros nos desbordamos y gritamos, el niño recibe el mensaje de que la situación es realmente un peligro. Respira hondo. Baja a su altura física para que no te vea como una amenaza.
2. Valida la emoción, no la conducta
El niño tiene derecho a estar enfadado, pero no a pegar o tirar cosas. Pon palabras a lo que siente de forma sencilla: "Veo que estás muy enfadado porque querías seguir jugando en el parque. Es normal, el parque es muy divertido". Esto le ayuda a sentirse comprendido.
3. Ofrece presencia sin forzar
Durante el pico del desborde, no intentes razonar; su cerebro lógico está apagado. Simplemente quédate a su lado asegurando que no se haga daño. Ofrece un abrazo: "Estoy aquí para cuando me necesites".
"Una rabieta no es una manipulación ni un desafío a la autoridad. Es un grito de auxilio de un cerebro inmaduro que dice: 'Me siento mal y no sé cómo gestionarlo'."
— Equipo Educativo, Espacio Infantil Arganzuela
Acompañamiento emocional en el aula
En Espacio Infantil Arganzuela, no castigamos las emociones. Trabajamos la validación emocional a diario, creando un espacio seguro donde los niños aprenden poco a poco a identificar lo que sienten.
¿Te gustaría que tu pequeño crezca en un entorno donde se respetan todas sus emociones? Ven a visitarnos a nuestras instalaciones:
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